Materialización de los sueños
¡Hey! Voy a tratar de estar más activa en el blog. Este es un espacio para referirme a temas diversos, no solo de mis libros, aunque, de vez encubando, puedan encontrar sobre mi trabajo literario por aquí.
¡Hey! Voy a tratar de estar más activa en el blog. Este es un espacio para referirme a temas diversos, no solo de mis libros, aunque, de vez encubando, puedan encontrar sobre mi trabajo literario por aquí.
En las novelas románticas intentamos retratar (yo lo hago, al menos) la realidad emocional que no se expone, no se cuenta habitual o comunmente (porque a la gente prefiere mostrarse fuerte, más no vulnerable), pero es un secreto a voces.
Desde que se implementó (no porque sea algo positivo) la “cultura de la cancelación”, los debates sobre lo que debe decirse y no, en redes sociales, ha aumentado. Yo he sido una simple testigo de las barbaridades…
No suelo hablar de mí, porque me parece más divertido contar las historias de personajes fictios que llegan a mi imaginación, aunque, por supuesto, muchas de esas historias quizá, en algún punto del planeta, ocurran.
El nuevo año ha arrancado hace nada, sin embargo, en el recuento del 2021 (que debí escribirlo hace ya días) me quedaron varias lecciones de vida. Más allá de la capacidad de narrar rápida o lentamente (que ahora entiendo que puedo escribir 123,000 palabras en 60 días) se pusieron a prueba mis creencias sobre tantos tópicos, también se reconfiguraron mis sueños, así como expectativas en general.
¡Ya tenemos nuevo diseño!
He dejado un poco abandonado el blog, pero ya estoy de regreso con más irreverencias, reflexiones, historias y novelas románticas. ¿Qué tal con eso?
Llevo ya varios años en el oficio de escritora (oficialmente desde el 2014, aunque empecé a escribir a fines del 2012 y publicar a fines del 2013). Creo que podría escribir un libro sobre mi experiencia, pero tengo pésima disciplina para contar mis propias vivencias y por eso prefiero narrar las ajenas: las de mis…
Tres meses han transcurrido desde que se instruyó el cese de actividades en Ecuador debido a la pandemia que declaró la OMS. Desde entonces, he salido a la calle en dos ocasiones. La primera, para llevar a Sookie al veterinario. La segunda, para ir al supermercado y depilarme las cejas.
Llevo seis años trabajando como autora independiente, y cada vez parece que emerge un tipo distinto de lector. Unos que se consideran literatos mega ilustrados y otros que creen que lapidar a un autor con sus palabras los hace merecedores de un aplauso como “críticos”.
La novela romántica es uno de los géneros literarios más vendidos del mundo, aunque también el que suele ser más criticado por quienes (a veces no han escrito jamás un libro) se dedican a la “crítica literaria”. Sobre ellos me reiré en otra en entrada. Ya saben, para no agobiar.